Turismo ¿necesidad o lujo?

Autor: Abraham García Jiménez

Lugar y fecha: Zihuatanejo, 2011

El ser humano requiere satisfacer de necesidades básicas para sobrevivir, junto con la satisfacción de otras necesidades no básicas o de segundo orden que satisfaciéndolas puede obtener un nivel de vida bueno o acomodado. El ocio es una de esas necesidades de segundo grado. Esta necesidad gran parte de los humanos la satisface mediante los viajes turísticos, según la Organización Mundial del Turismo, se define la actividad turística como “las actividades que realizan las personas durante sus viajes y estancias en lugares distintos a su entorno habitual durante un periodo de tiempo inferior a un año, con fines de ocio, negocios u otros”.

Y es esta misma necesidad de satisfacer el ocio lo que genera que la industria turística que año con año genera ganancias de miles de millones de dólares. Existe una variedad muy aplica de destinos turísticos: ciudades, lugares religiosos, parques naturales, playas; cada una con distintas finalidades: negocios, deportivos, terapéuticos e incluso sexuales. La imagen es una playa de Zihuatanejo en el estado de Guerrero. La playa es una de las más limpias y conservadas de la región. Sin embargo, con la actividad turística al alza, valdría hacer la pregunta ¿hasta cuándo esta playa conservará sus aguas cristalinas y color turquesa? Si cada vez más un número creciente de turistas busca lugares únicos y casi sin explorar (como esta playa).

Esta reflexión hace pensar en qué clase de visitantes queremos ser, si aún queremos encontrar sitios y lugares conservados y seguir disfrutándolos de esa manera ¿qué tendríamos que hacer y qué acciones debemos tomar ante ello? ¿Enclaustrar todas las actividades turísticas dentro del turismo verde o ecológico cuando la actividad turística es mucho más grande que este tipo de turismo? Lo primero a considerar sería la responsabilidad del visitante hacia el lugar, reduciendo al mínimo la generación de basura, acatar las medidas que se toman para la conservación y sobre todo ser conscientes que el lugar visitado no corresponde sólo a una entidad política como esta playa al estado de Guerrero sino es del visitante que llega de Ciudad de México, de Ámsterdam o de Lima. Porque al ir, visitar y sobre todo consumir un lugar ya es parte de uno y ese uno es parte de un solo planeta.

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