Geografía ¿para qué y para quiénes?

Se han escrito infinidad de artículos sobre la importancia de la geografía, sin embargo, parece ser que ninguno de ellos hace mella por varios asuntos: si tan importante es, ésta no estaría siendo recortada de los planes de estudio en niveles básicos o la gente sabría qué es y qué hace una persona que se dedica a ella como sabe lo que hace un arqueólogo, un dentista o un mecánico, pero las preguntas siempre son las mismas ¿Qué es eso? ¿Qué hace un geógrafo? ¿Dónde pueden trabajar? o afirmaciones como “se dedican a hacer mapas”, siguen la misma senda de la ceguera geográfica colectiva.

Parte del problema radica en que no se puede definir qué es geografía y en el intento se han propuesto un sinfín de definiciones, desde las que retoman a los griegos, a las raíces de la palabra, hasta las definiciones que brindan los geógrafos contemporáneos y cómo existen diversas corrientes teóricas desde dónde posicionarse, cada una de ellas tiene una definición que va a acorde con su episteme.

La unión del vocablo “geo” que significa Tierra y “graphos” que significa descripción, es lo que da la definición de que la geografía es la ciencia que describe la Tierra (la superficie terrestre). No. Ella no sólo describe ni se somete a los fenómenos que pasan únicamente a la dermis del planeta. Hay geógrafos que analizan cuestiones atmosféricas o geológicas. Si hay que cambiarle algo a esa definición es que estudia los impactos en ella, porque se estudia también lo que pasa sobre y debajo de ella.

Geografía es la ciencia que estudia la relación de la sociedad con la naturaleza ¿y entonces que estudia la ecología o las ingenierías ambientales? Como estudia esta relación, por lo tanto, es una ciencia puente. No, es una ciencia social que estudia las interacciones entre las sociedades, entre los individuos dentro de esas sociedades y la naturaleza ya forma parte de esas interacciones territorializadas. El geógrafo no estudia la naturaleza como lo hace un biólogo, un botánico o un zoólogo que le dan un significado per se, sino que el geógrafo estudia la naturaleza con base en su potencialidad para ser explotada o conservada tomando al ser humano como punto de partida. Por ello, el ente natural se encuentra englobado dentro de lo social.

¿Y por qué existe la geografía física y la humana? Por diferencias metodológicas. Se utiliza la medición para saber el nivel de erosión de una ladera, el nivel de salinidad o de fertilidad de un suelo. Se utiliza la encuesta para saber el nivel de vida de la población o para conocer sus aspectos culturales. Esto no significa que sólo se utilicen metodologías cuantitativas en geografía física ni que se utilizan las cualitativas en geografía humana, sólo que la forma de acercarse a un fenómeno u otro son distintos. ¿Se puede trascender de alguna de ellas? No. Para explicar las consecuencias de la Revolución Rusa o la Mexicana es importante mencionar que una de las chispas que encendió el fuego de aquellos conflictos sociales fue la mala distribución de las tierras. Mientras que los mejores suelos fueron destinados a la burguesía, los suelos salinos o infértiles se destinaron a los campesinos lo que aumentaba la precariedad de sus cultivos, de su alimentación y por lo tanto de sus vidas. De esta manera quedan relacionados aspectos físicos (geografía de los suelos) con los sociales (conflictos armados). Aunque es importante aclarar que no se explica desde una perspectiva determinante sino como uno dentro del cúmulo de procesos que llevó a estos levantamientos.

Yves Lacoste argumentó en los años 1970 que existían dos geografías, las que hacen los profesores y las que hacen los tomadores de decisiones. La premisa se mantiene y se podría argumentar que existe una tercera, aunque se podría llamar “una falsa idea de la geografía” que es la que se le ha hecho llegar a la sociedad, y por ello la ceguera que se mencionaba anteriormente. Decantando la visión geopolítica con la que él explica esta división, existe una frontera entre la geografía que hacen los especialistas (investigadores, burócratas, gobernantes) y la de los profesores (que, si bien están al tanto de esa “otra” geografía, reproducen discursos que se han quedado estancados en el tiempo).

La geografía especializada se queda en los espacios universitarios, en los centros de investigación, los debates se hacen por y para los especialistas. ¿cómo puede entender el ciudadano de a pie la geopolítica del coronavirus o las transformaciones espaciales que ocurren debido a procesos del libre comercio? ¿existe alguna forma de poder transmitir lo que se discute en las altas esferas de la investigación geográfica? Si, cambiando el lenguaje que muchas veces es rebuscado y que, incluso para los estudiantes, puede llegar a ser difícil de entender. Porque el sujeto social se encuentra inmerso y es producto y productor de todas esas interacciones que parece no tener nada que ver con él pero que al final del día forma parte del corpus social y que se ve afectado por la subida de precios de las mercancías porque entró en vigor una nueva ley. Se ve afectado por el desempleo que originó una crisis con epicentro en algún lugar de un país rico. Y todas esas afectaciones y consecuencias que recaen en los sujetos se manifiestan en sus espacios cotidianos.

Entonces retomando el encabezado del ensayo ¿para qué sirve la geografía? Para conocer el mundo. A esta ciencia nada le es ajeno, se pueden estudiar las sociedades originarias en América Latina, los movimientos independentistas en Eurasia, las crisis del hambre en África, los juegos de poder en Europa o las dinámicas económicas en el sureste asiático. En concordancia con la Historia, se pueden entender las transformaciones sociales ya no sólo en el espacio sino también en el tiempo, enriqueciendo el conocimiento del mundo. ¿Y por qué es importante conocer el mundo? Aunque la respuesta parezca ambiciosa y utópica, el conocimiento del mundo tendría que ir encaminado a mejorarlo.

Como se ha mencionado en publicaciones anteriores, la alfabetización geográfica no es únicamente saber la ubicación de lugares, personas o direcciones. El tener información de corte espacial por sí sola es casi tan inútil como no tenerla, pero transformarla en conocimiento se puede llegar y analizar a fondo los problemas y por ello, proponer soluciones a largo plazo.

Recapitulando ¿para qué estudiar geografía? Para tener una concepción amplia del mundo. Por la complejidad, profundidad y versatilidad de la geografía es posible interactuar con aspectos naturales (geológicos, climáticos, edáficos), sociales, culturales, económicos y políticos y así estructurar una lógica de pensamiento que abarque distintos ejes de la sociabilidad y cómo se compone espacialmente. Y finalmente ¿Para quiénes estudiar geografía? O concretamente ¿Quiénes se benefician de la existencia de geógrafos? La sociedad misma, al tener gente capacitada en todas las vertientes y corrientes teóricas hasta ahora existentes y se puedan atacar diversos problemas desde diferentes ángulos con la finalidad de que, tanto las nuevas generaciones como las más veteranas podamos modificar las acciones que pueden ser merecedoras de mejoras o perfeccionar las que ya están, en favor no sólo de siete mil millones de personas sino también de  7, 77 millones de especies animales, 298 000 especies de plantas y 611 000 especies de hongos (de acuerdo con reportes más confiables) que habitan sólo un planeta, un hogar.

Abraham García Jiménez
Es licenciado y maestro en Geografía por la Universidad Nacional Autónoma de México. Productor ejecutivo de Geografía para la vida y apasionado de la geografía y lo que tenga que ver con ella.

1 comentario en “Geografía ¿para qué y para quiénes?”

  1. La geografía dentro de las Cs sociales es la más completa. Con ella se podría interdisciplinar con todas las otras disciplinas del currículum escolar. Por eso no entiendo porq cada vez tiene menos presencia en la escuela.

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